Patxi de la Asunción Azpiazu, profesor de violonchelo

Patxi de la Asunción Azpiazu

Hola amig@s,

Mi nombre completo es Francisco Eduardo de la Asunción Azpiazu… si… lo sé… nombre de culebrón… por eso todo el mundo me llama Patxi (que es como Paco pero en euskera). Nací en Logroño, La Rioja, el año en que los Beatles publicaron “Yellow Submarine”, lo cual en principio no debería haber afectado demasiado pero la verdad es que a día de hoy me sigo sintiendo como un adolescente: siempre haciendo cosas, con planes, con ilusiones, con mucha curiosidad y con mucha emoción en todo lo que hago.

Después de vivir en Logroño, en Alcalá de Henares y en Barcelona mis padres nos llevaron a Burgos y allí fue donde empecé a estudiar música a los 12 años, en el Conservatorio Municipal “Antonio de Cabezón” y sólo puedo decir cosas buenas de los profesores y de los compañeros y amigos que íbamos a clase de solfeo, coral, piano, violonchelo y, sobre todo, orquesta. Creo que la emoción y la ilusión que viví allí me hicieron decidir dedicarme profesionalmente a la música, pese a ser el empollón de mi clase en el colegio y  a que toda la gente de mi alrededor me aconsejase que estudiara una ingeniería… Vivo de lo que me apasiona 😀 .

Cuando tenía 20 años, coincidiendo con que mis padres se trasladaban a vivir a Sevilla, entré en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (también, vaya nombrecito…) con un pedazo de chelista, el maestro Pedro Corostola, con el que hice toda mi carrera y del que sigo acordándome casi cada día. Tuve muchos otros profesores, algunos terribles (no diré nombres), pero al final sólo me marcaron verdaderamente los que me dieron algo positivo: Sebastià Marinè, de Acompañamiento, Luís Rego, de Música de Cámara, y Rubén Fernández, profesor de Música de Cámara y director de la Camerata Juventa, un grupo excepcional del que guardo buenísimos recuerdos y que muchas veces sigue siendo fuente de inspiración para recordarme cómo debe ser el vivir la música.

De mi estancia en Madrid, aparte del Conservatorio y la Camerata Juventa, me marcó mucho la enorme experiencia que supuso para un chico de provincias vivir en el Colegio Mayor “Chaminade”, conociendo a un montón de gente interesante (y muchas veces muy peculiar, yo entre ellos), y el poder tener entradas como estudiante para ver las mejores orquestas e interpretes del mundo cuando pasaban por Madrid, una gozada.

Durante mis años de estudiante de violonchelo participé y asistí a clases con muchos grandes músicos españoles (Lluís Claret, Álvaro Campos, Enrique Correa, Enrique Santiago, etc.) y extranjeros (Rostropovich, Starker, Baumann, etc.), pero los que realmente me inspiraron fueron dos auténticos pedazos de profesores de violonchelo: Arantza López Barinagarrementeria (toma apellido…), que me abrió las puertas al Método Suzuki, y Richard Aaron, ahora profesor en Juilliard, que cambió totalmente mi forma de pensar sobré cómo enseñar.

Con todo este cúmulo de experiencias empecé a trabajar en Conservatorio Profesional “Hermanos Berzosa” de Cáceres, una ciudad y una tierra preciosa y un conservatorio muy joven en el que la mayoría de los profesores éramos de fuera y recién embarcados en el mundo de la docencia, lo que hizo que nos convirtiésemos en un equipo con muchas ideas, muchas ganas y muchas ilusión.

Después de siete años muy divertidos allí llegó el momento de decidir qué hacer con nuestra vida… así que un pequeño grupo de cuatro amigos vinimos a Palma de Mallorca a empezar una nueva aventura totalmente desde cero. Una escuela de música nueva en una ciudad nueva para nosotros: mésmúsica.

Ya han pasado 15 años y puedo decirlo sin dudas: fue un acierto! Trabajamos y nos esforzamos mucho, muchísimo. Pero la recompensa es muy grande: nuestros alumnos son nuestros amigos, enseñamos lo que más nos gusta, como más nos gusta, vivimos y compartimos esa emoción extraña que es la música… vamos, que me encanta lo que hago.

Moralejas:

  1. Utiliza nombres cortos.
  2. Haz lo que más te emociona.
  3. Busca siempre buenos amigos, buenos compañeros, buena familia y buenas personas.
  4. No te rindas nunca.

Ali Domínguez, profesora de violín moderno

Ali Domínguez

Cuando tenía 6 años, un día en la clase de música del colegio, vinieron a enseñarnos un violín. El violinista, después de tocar un rato (y quedarme completamente alucinada), dejó que nos colocáramos el instrumento uno a uno (recuerdo lo nerviosa e impaciente que estaba porque llegara mi turno). Cuando me coloqué el violín y me ayudó a pasar el arco, supe que no quería desprenderme de ese instrumento nunca más. Un par de meses después, después de insistirle a mis padres, me apuntaron con el violinista que me enseñó el violín por primera vez, Bernat Cabot, a clases de violín en la escuela de música del colegio Santa Mónica; clases a las que asistí durante más de 15 años.

Enseguida empecé a tocar con la orquesta de la escuela de música, para más adelante, en el año 2003, pasar a tocar con la Orquesta de música barroca Ars Musicae, donde comparto sección con el que fue mi profesor, y además de estudiar e interpretar música barroca, llevamos instrumentos de recreación histórica, similares a los del s.XVIII.

Sin abandonar el violín clásico, a los 15 años, empecé a sentir curiosidad por el violín moderno y por la música moderna (Rock, Blues, Country, Rock Celta…), e intenté buscar algún profesor que pudiera enseñarme a tocar el violín dentro de estos tipos de música. Desgraciadamente, no encontré a nadie, pero tenía tanta ilusión por tocar moderno con el violín, que de forma autodidacta empecé a aprender técnicas, fraseos, y ejercicios que pudiera aplicar al violín. Con 16 años decidí que el Rock, si no es sobre un escenario, no tiene sentido, así que ya con un violín eléctrico, formé mi primera banda, Alma Sonora, que  más de 10 años después, se ha convertido en una de las bandas más consolidadas de la isla.
Con esfuerzo, motivación, ensayos, interés y estudio, he conseguido poder tener en la actualidad diferentes bandas (de estilos diferentes), participar en grabaciones de discos, en giras a nivel nacional, y con formaciones nacionales e internacionales.

mésmúsica me brinda la oportunidad de que pueda enseñar lo apasionante (y divertido) que es el mundo del violín moderno a futuros violinistas que compaginando, o no, con el clásico, quieran descubrir todas las posibilidades que esconde el violín eléctrico.

Let’s Rock!!